Viajamos 650 km por una boda en Besalu, mi marido, mi suegra de 89 años y yo. Fuimos por casualidad y nos vamos alegres y muy agradecidos. El hotel es bonito, limpio, luminoso y acogedor. Y Pudimos ver el amanecer desde la cama. Tranquilo y silencioso. Hay sitio para aparcar, gratis, muy cerca del hotel. El desayuno muy variado, dulces, salados, leche de vaca, avena y almendras. Zumos. Panes variados artesanos. Todo puesto con mucho gusto. Y para cenar, pizzas espectaculares al horno de piedra, con productos de calidad y proximidad y música ambiental. Y lo más destacado, la amabilidad del personal. Martín (el encargado) nos resolvió un contratiempo muy efectivamente. Y todos, muy profesionales, amables, atentos e implicados en cualquier necesidad que tuviéramos. Y para rematar, la gente del pueblo nos saludaba y ayudaba como si fuéramos uno más. Es un muy buen lugar donde estar y moverse por los alrededores durante el día. Totalmente recomendable.
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