Como viajeros y clientes habituales de Melia, este verano nuevamente decidimos confiar en Meliá Hotels International y alojarnos en el renovado Meliá Zahara Resort & Villas junto con el nuevo miembro de la familia que contaba con ocho meses de edad. Optamos por una Premium Room con jardín en media pensión para pasar semana en julio. El hotel, renovado y ubicado junto a la playa de Zahara de los Atunes, cumplió con creces: espacioso, familiar sin ser caótico y con un servicio que marca la diferencia en comparación con otros resorts. La habitación era perfecta para nosotros: amplia, con terraza privada con su propio jardín (ideal para niños), cuna perfectamente preparada para el bebé y perfectamente preparada para el descanso. El personal, como suele ocurrir en Melia, eleva el hotel a otro nivel. En recepción The Level, Teresa y sus compañeras fueron excepcionales: siempre resolutivas, atentas y con una sonrisa que facilita todo. Pero para nosotros el gran protagonista entre los trabajadores fue el Guest Experience Manager, Sr. Gilberto Castro, que nos atendió con un seguimiento personalizado desde semanas antes de llegar, agilizó la resolución de alguna pequeña incidencia durante la estancia y se interesó por nosotros después de finalizar nuestras vacaciones. Su equipo entero transmite profesionalidad y calidez. Los camareros brillan también, especialmente Kuki en The Level que destacaba por su eficiencia y amabilidad constante en desayunos y durante todo el día. Las housekeepers completan el cuadro: limpieza impecable, toallas perfectas y detalles cuidados que hacen sentirte como en casa como puedes ver en algunas de las fotos. La media pensión fue un acierto. Los desayunos tanto en The Level como en el Buffet general siempre contaban con frutas frescas, panes artesanos, embutidos premium y platos calientes preparados en el momento; las cenas temáticas en el restaurante buffet también estaban geniales. Fuera de la media pensión y para comer a mediodía, tanto el restaurante general del hotel donde podías tomar un buen entrecot y el chiringuito Breeza son una excelente opción; además Breeza se convirtió en imprescindible a cualquier hora, con vistas mágicas a la playa al atardecer, pescado fresco de la zona, servicio rápido y ambiente relajado, perfecto para complementar la media pensión sin movernos mucho. Las piscinas encantaron: la de The Level, tranquila y exclusiva para desconectar; la principal, grande y divertida; y en ambas la presencia permanente de socorristas siempre atentos; y la playa a solo 50 metros, accesible a pie. Para el ocio, el hotel brilla y tiene una excelente oferta tanto para el público infantil como para los adultos. Además el Kidsdom admite niños desde los 8 meses (aunque nosotros no usamos el servicio, pero lo vimos muy completo), cine, shows con trapecistas, etc. Todo en un entorno verde y seguro. En resumen, para familias exigentes este Meliá Zahara es una joya en Cádiz: buena calidad, personal inolvidab
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